Reflexionemos en tiempos de incertidumbre

Y todo comenzó en un abrir y cerrar de ojos todos vivíamos nuestra vida cotidiana y monótona sin importarnos los demás porque contar de satisfacer nuestras necesidades éramos felices vivíamos una vida en la cual no valorábamos realmente el tiempo que compartíamos en familia, en amigos, en el colegio o en cualquier circunstancia éramos tan superficiales que la tecnología nos convirtió poco a poco en seres insensibles y apáticos ante el dolor del prójimo y el dolor ajeno  poco a poco dejaba de tener relevancia vivíamos en una burbuja en la cual nuestro egoísmo, nuestras ambiciones por el poder pudo más que nuestra humildad y solidaridad ese era nuestro mundo ese era nuestro presente en donde no nos tocábamos el corazón por la situación que el país y el mundo entero estaba viviendo corrupción asechando en cada rincón la maldad del ser humano acrecentándose día tras día, el planeta tierra apunto de un colapso poblaciones olvidadas por los gobiernos centrales y todo mundo aparentando que estábamos bien porque siempre queremos tapar el sol con un dedo vivíamos la vida suelta y vacía que el dolor ajeno era indiferente ante la vida de cada persona porque desde que no nos pase  aquellas penurias no sentíamos verdaderamente ese dolor ese sufrimiento que asechaba a la población porque esa era nuestra vida llena de indiferencias rencor y odio en el cual hasta no sentir el dolor en carne propia no sentíamos no reflexionábamos no cambiábamos nuestra vida seguía siendo lineal y llevando la misma secuencia de supervivencia, el dolor  de estómago que mucha gente siente  por no tener un plato de comida en la mesa y tener que  sentir aquel ardor al  dormir sin probar un solo bocado era indiferente en nuestras vidas porque en nuestro presente lo teníamos todo porque como nosotros no sentíamos ese dolor, ese ardor jamás sentimos lo que era pelear por comida y la desesperación porque ya no había abastecimiento de la misma éramos indiferentes ante el dolor ajeno porque eso no nos tocaba vivir gracias a Dios pero justamente esa indiferencia un día nos hizo despertar frente una cruda realidad a la fuerza un día sin pensarlo sin esperarlo porque no había esa plena conciencia de que somos seres humanos y que tarde o temprano tenemos que sentir el dolor para poder recapacitar de nuestras acciones. Un día despertamos y nos encontrábamos encerrados como el humano colocaba en cautiverio a la flora y la fauna así despertamos presos en nuestras casas tal vez por una irresponsabilidad de nosotros mismos tal vez porque somos la verdadera plaga para el planeta tierra  y la naturaleza solo quiso hacer una limpieza no lo sabemos la única y plena certeza que hoy en día tenemos es que este es nuestro presente despertamos y la vida nos dio un giro de 360 grados en el cual un Virus amenaza nuestra existencia y nos asecha cada día hoy en día tenemos conciencia de que todos somos iguales y que ni el dinero puede comprar la vida y el bienestar de una persona, hoy en día podemos sentir el dolor y el sufrimiento que antes era ajeno a nosotros hoy lo sentimos y gracias a ello reflexionamos y somos conscientes porque tuvimos que llegar hasta este punto que hoy estamos viviendo para cambiar nuestra manera de vivir nuestra solidaridad y humildad cosa que la teníamos olvidada en esta precariedad está volviendo a resurgir como el ave fénix estamos acostumbrados a tener que pasar por una dura situación para aprender pues hoy en día una Pandemia nos asecha y gracias a esto tomamos una seria recapacitación nuestra vida cotidiana va a cambiar para un bien lastimosamente a la fuerza pero el planeta tierra lo está logrando hoy es tiempo de colocarnos la mano en el corazón aún estamos a tiempo de hacer lo correcto y luchar por un resurgimiento positivo sin más preámbulo tomemos en serio esta situación y hagamos las cosas bien tenemos una oportunidad mas no la votemos a la basura por nuestra soberbia.

Tatiana Hidalgo, Grado once 2020.